Muchas investigaciones en el campo de la pedagogía han puesto en duda la organización tradicional del aula. El maestro que se enfrenta a sus alumnos, un modelo comandista heredado de décadas pasadas, parece hoy superado. Se hace hincapié en reorientar la educación al nivel de los estudiantes. El aula isleña es una forma muy contemporánea de repensar la escuela. Aquí te presentamos algunas de las muchas ventajas de este tipo de organización.
La clase isla promueve la enseñanza en grupo
La clase de la isla divide a los estudiantes en pequeños grupos de cuatro a seis estudiantes en promedio. El objetivo es fomentar el diálogo entre los niños a lo largo de las actividades que se ofrecen. Esta disposición se adapta a la clase activa que requiere la colaboración de los estudiantes para el aprendizaje. Al discutir e intercambiar sus ideas, enriquecen mutuamente su pensamiento. El trabajo colaborativo es esencial en muchos campos, en la literatura, el arte y las materias científicas. Cada estudiante tiene su propia percepción sobre las diferentes áreas del conocimiento. La interacción facilita la comprensión de un hecho gracias a la comparación de sentimientos.
Colocación por afinidad para una mejor organización
En el aula tradicional, estamos acostumbrados a colocar a los estudiantes en parejas. Algunas clases optan por la colocación individual. En todos los casos, no es raro ver a los estudiantes darse la vuelta para buscar contacto con otros compañeros. Esto da como resultado una desorganización regular de la clase. Al ubicar a los niños por afinidad con la clase en islas, surge una dinámica positiva de cada grupo. Al añadir un sistema de puntos que premia a las islas que logran los objetivos marcados, establecemos una sana competencia. Sin embargo, no debemos congelar los grupos para evitar la compartimentación y el riesgo del comunitarismo.
Distanciamiento más fácil en caso de pandemia
La pandemia de Covid-19 nos ha enseñado que a veces es necesario mantener el distanciamiento social para evitar la propagación de gérmenes. Con la clase en islas es fácil garantizar el metro de distancia necesario entre alumnos. No pierden la convivencia del aula. De hecho, es fundamental sentirse bien para querer ir a clase. EL Tablas de programas 3.4.5 implementados por IA France permiten garantizar la distancia necesaria entre los estudiantes. Las medidas sanitarias se aplican tanto a una pandemia global como a una epidemia local (gripe, gastroenteritis, etc.).

La clase de la isla vuelve a centrar la enseñanza en los estudiantes.
La necesidad de modularidad dentro del aula
La clase de la isla es eficaz para energizar a los estudiantes. Sin embargo, hay que tener en cuenta que determinadas actividades requieren de otras organizaciones. La hora del cuento para los más pequeños requiere un diseño en forma de U o de anfiteatro. Los periodos de evaluación generalmente implican la individualización de cada lugar. Por lo tanto, es necesario establecer un clase flexible. Modificable en pocos minutos, la configuración del mobiliario escolar del Programa 3.4.5 facilita la transición de islas a otras disposiciones. La ligereza de cada elemento facilita el desplazamiento de los estudiantes. Por lo tanto, podrá elegir la configuración en función de sus actividades educativas.